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Expedientes fallidos

He dicho en mi cuenta de X, (Twitter) que el Ministerio Público actual está cometiendo, adrede, los mismos errores que el anterior, produciendo expedientes acusatorios igualmente fallidos, para que no haya justicia, para que los políticos y empresarios imputados en casos de corrupción sean liberados por insuficiencia de pruebas, extinción del proceso judicial porque el debido proceso así lo determina, obligando a los jueces, en cuyos hombros pesa una camisa de fuerza que se llama “Código Procesal Penal” y la Constitución, que deben ser cumplidos estrictamente.

De igual manera, he sostenido reiteradamente que el Partido Revolucionario Moderno (PRM), tras su llegada al poder en el 2020 con Luis Abinader como presidente de la República, debió comenzar los “cambios” destruyendo el búnker judicial, soterrado y fortificado con paredes de acero, creado por el Partido de la Liberación Dominicana (PLD) de los expresidentes Leonel Fernández y Danilo Medina para evitar que los efectos de una justicia verdadera los tocaran, al igual que a sus compañeros del Comité Político, el Comité Central y otras instancias mafiosas enquistadas en el poder.

¡Pero el PRM no lo hizo! El presidente Luis Abinader y sus compañeros creyeron que bastaría con una “justicia independiente”, con la designación, primero, de la magistrada Miriam Germán, de cuya honorabilidad nadie ha puesto en duda, y de Yeni Berenice Reynoso, de cuya capacidad jurídica procesal nadie duda.

Al cabo de casi seis años de instalado el Partido Revolucionario Moderno en el poder, debo decir, penosamente, que la “justicia independiente” del PRM ha sido un fracaso, pues ningún expediente ha terminado con el “carácter de la cosa juzgada”, logrando la condena de los imputados. Por el contrario, todos han terminado absueltos o han “negociado” su condición de imputados.

A los hechos me remito: no hay un solo imputado en la cárcel tras ser condenado por los tribunales. Todos absueltos. El expediente de Odebrecht, tal vez el más bochornoso de todos, terminó “sin pena ni gloria”. A pesar de “una patana” cargada de pruebas, tanto en el país como en el extranjero, la conclusión es una burla a la inteligencia de todo un pueblo. No hubo condenados. Los políticos de todos los partidos fueron excluidos del expediente. Los que terminaron en el juicio fueron absueltos. No hubo, según la sentencia, sobornados ni enriquecimiento ilícito. Y “colorín colorado”, el cuento terminó. “Se rompió la taza, cada uno para su casa”, incluyendo a los fiscales, jueces, abogados y periodistas beneficiados con el dinero de la empresa brasileña. Podría citar muchos otros casos de complicidad y falta de transparencia en los procesos judiciales, pero tendría que escribir otro tomo de mi obra, “Justicia y Corrupción”. Y no tengo espacio ni tiempo.

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