El cambio climático se ha convertido en uno de los principales retos para las economías de América Latina y el Caribe. En el caso de República Dominicana, uno de los países más vulnerables a los desastres naturales y los fenómenos climáticos, su impacto ocasiona pérdidas cercanas al 1% del producto interno bruto (PIB) cada año.
Así lo destaca el Informe Regional sobre Desarrollo Humano: Bajo presión, recalibrando el futuro del desarrollo en América Latina y el Caribe, elaborado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).
El país caribeño ocupa el puesto 41 entre las naciones con mayor nivel de riesgo, según el Índice Mundial de Riesgos 2023, debido a su exposición recurrente a huracanes e inundaciones. En promedio, República Dominicana es impactada por un huracán de gran intensidad cada tres a cinco años.
Durante la presentación del informe, en el Foro Nacional sobre Turismo Sostenible, Melisa Bretón, oficial de Desarrollo Humano Sostenible del PNUD, aseguró que América Latina y el Caribe atraviesa un momento de fuertes presiones.
“Vivimos en una región que en este momento está bajo presión. Es una región que ha crecido con el tiempo y que ha registrado avances en materia de desarrollo, pero que enfrenta dificultades nuevas y persistentes que afectan la manera en que avanzamos en el desarrollo humano”, expresó.
Bretón precisó que, al analizar los efectos del cambio climático sobre las oportunidades de desarrollo, “nuestro país pierde alrededor del 7% de su potencial debido a factores de presión ambiental”.
El documento señala que, pese al elevado crecimiento económico y a los avances alcanzados en materia de desarrollo humano durante los últimos años, República Dominicana enfrenta diversos desafíos sociales, económicos y ambientales que generan inestabilidad y fragilidad.
“Los fenómenos meteorológicos extremos suponen un costo de entre el 0.69% y el 3.3% del PIB”, indica el informe. Asimismo, advierte que “la vulnerabilidad social y productiva, el bajo capital humano, las transiciones laborales y la alta concentración de la población en zonas de riesgo aumentan la exposición a crisis y retrocesos”.
El organismo internacional prevé que, de aquí a 2050, el cambio climático tendrá un impacto significativo en la salud, las infraestructuras, los ecosistemas y el turismo.
“El turismo sostenible puede convertirse en una plataforma para ampliar las oportunidades de las personas y de los países que viven directamente de esta actividad”, indicó Bretón. Agregó que esto ocurre cuando el turismo genera resultados positivos para las personas y los territorios, y protege el capital humano.
Para reducir los efectos del cambio climático desde una perspectiva de desarrollo humano resiliente, el informe propone cinco áreas de trabajo: prevención, mitigación, preparación, análisis y cartografía de riesgos, y recuperación y reconstrucción.
“Es necesario adoptar un enfoque proactivo que evalúe el riesgo en términos de exposición, sensibilidad y capacidad de adaptación en los ámbitos individual, comunitario y nacional”, explica el documento. También destaca que la planificación y el diseño de políticas públicas deben incorporar activamente la capacidad de acción y los conocimientos de las comunidades más vulnerables.









