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Marcelino Vega en el 45 aniversario de su asesinato

Destacamos como orgullo de la región Este a un periodista de fina pluma que enfocado en su trabajo social perdió la vida en una mañana oscura de abril, su partida enlutó a toda la sociedad dominicana por ser un ejemplo que traspasó el umbral de la historia.

El Comité Ejecutivo Nacional del Colegio Dominicano de Periodistas CDP, rindió un homenaje póstumo a Marcelino Vega en el 45 aniversario de su asesinato en la esfinge que lleva su nombre en el monumento a los Mártires de la Prensa en el Centro de los Héroes y en el Mausoleo construido en el Cementerio Municipal de Hato Mayor del Rey, donde descansan sus restos mortales, reiterando el compromiso de mantener viva su memoria.

El presidente Luis Pérez Nova dijo que Marcelino Vega representa un símbolo de valentía que implicaba grandes riesgos en el ejercicio de sus funciones.

Nacido el 23 de junio de 1958, en Hato Mayor del Rey, Marcelino Vega es un símbolo del periodismo dominicano que vivió y murió consagrado al mejor oficio del mundo como merecidamente lo bautizó el eterno escritor Gabriel García Márquez, vivió su infancia en Villa Canto, una barriada hatomayorense.

Cursó sus estudios primarios en la Escuela Bernardo Pichardo y la secundaria en el Liceo César Nicolás Penson.

En el ámbito universitario, inició la carrera de agronomía en San Pedro de Macorís, en la Universidad Central del Este (UCE) antes de trasladarse a Santo Domingo donde se matriculó en Ciencias de la Comunicación, mención periodismo, en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD).

Su padre, Antonio Vega de la Rosa (Tupito), era un comerciante de Cambita, San Cristóbal y su madre Marina Peguero Mejía de la comunidad agrícola de El Cercadito, sección Manchado, donde el comunicador social pasó parte de su juventud residiendo con sus progenitores, en Hato Mayor del Rey.

Investigó unos de los casos de corrupción más espantoso de la época, el escándalo de los veinte millones en pupitres importados desde España, una operación que no solo sangraba las divisas del país, sino que ignoraba la calidad de la industria nacional.

La labor crítica de Marcelino Vega resultó ser una amenaza directa para las estructuras de poder del gobierno de Antonio Guzmán Fernández.

Justamente realizando su trabajo como corresponsal del vespertino La Noticia, donde laboraba Marcelino Vega, fue asesinado el 7 de abril de 1981 por un disparo en el corazón, hecho por un agente de la Policía Nacional, cuando cubría una protesta en el Ayuntamiento del Distrito Nacional.

En ese mismo incidente también perdió la vida Jesús Ciprián Valdez conocido como "El Canillita", un repartidor de periódicos.

Su asesinato no fue un error de azar sino un intento desesperado por silenciar las pruebas documentales que vinculaban a altas figuras del régimen y de la Secretaría de Estado de Educación Bellas Artes y Cultos en actos de corrupción.

En su honor el CDP y el SNTP crearon el Movimiento Marcelino Vega que surgió en 1980 y que preside el destacado periodista José Bujosa Mieses (El Chino) buscando justicia tras el asesinato de Vega en 1981 como respuesta para combatir la impunidad y los crímenes, esa corriente suma a millares de comunicadores sociales a nivel nacional.

También en Hato Mayor del Rey una calle fue inaugurada con su nombre y unos de los clubes más destacados de esa ciudad.

El autor es periodista.

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