Santo Domingo.- El libro Génesis afirma que un hombre llamado Adán y su esposa, Eva, constituyeron la primera pareja de la humanidad.
Génesis 3,1 señala que eran felices en un jardín, pero que una serpiente provocó que ambos cometieran pecado.
Esto provocó la ira del tal Jehová, quien maldijo a la serpiente y la condenó a arrastrarse toda la vida. Esto significa que el reptil caminaba, y si lo hacía, tenía patas.
Este mito bíblico provocó que la gente odiara a la serpiente hasta el día de hoy. Pero detrás de cada mito hay una verdad, según nos explica la dialéctica.
¿Y cuál fue la razón de que la Biblia la difamara, si la Torá afirma que era un animal adorado por los hebreos?
Uno de estos pasajes lo encontramos en el libro de Números.
Muchos de los capítulos de este libro se escribieron antes del Génesis, aunque usted no lo crea.
Fue durante el reinado de Ezequías, unos 800 años antes de Jesucristo, cuando los escribas del rey redactaron los versículos que demonizan a la serpiente.
Lo hicieron porque Ezequías impulsó una reforma que buscaba eliminar el sacrificio de niños y la adoración de dioses falsos, entre ellos la serpiente.
Con ello buscaba que los israelitas dejaran de adorar a dicho reptil, y la demonizaron, al extremo de culparla de ser responsable de todas las cosas malas que hay en el mundo.
Además de este ejemplo, podemos encontrar otras narrativas en la Biblia que se escribieron para favorecer a reyes y los sectores dominantes.









