Santo Domingo, RD.- El Gran Santo Domingo no se camina con fluidez, sino que se esquiva con constante recelo. Caminar por las aceras de sus calles sin importar si es ensanches, residenciales o barrios populosos se ha convertido en una actividad de alto riesgo para miles de transeúntes cotidianos.
Ciudadanos improvisan soluciones para evitar accidentes debido a la inacción de las autoridades competentes
Debajo del asfalto desgastado y las aceras rotas aguardan múltiples trampas del todo invisibles. Son las alcantarillas sin tapa, auténticas fauces urbanas abiertas que amenazan directamente la integridad física y la seguridad de cada ciudadano que se aventura a transitar.
La avenida Jacobo Majluta en Santo Domingo Norte es una de las vías más afectadas del Gran Santo Domingo en un tramo de menos de un kilómetro se contaron más de 40 hoyos. Jorge González
Grandes, oscuros y profundos, los hoyos de las alcantarillas rotas en las aceras acechan como trampas invisibles donde cualquier peatón puede caer. En las calzadas, estos abismos urbanos se vuelven igual de letales, poniendo en constante riesgo a motoristas y vehículos.
“Hace más de diez años que tenemos este problema aquí en Santo Domingo Este y la verdad es que ningún sindico ha hecho nada. Y cuando lo resuelven es por pocos días ya que la soluciones son muy sencillas. Esto seguirá pasando hasta que alguien no muera”, dijo Antonia Ramos.
Geografía del abandono vial
Durante un riguroso recorrido por Santo Domingo Oeste, Este, Norte y el Distrito Nacional, por un equipo de El Nacional contabilizamos con asombro cientos de agujeros mal contados.
Muchos de estos hoyos son cubiertos con maderas y gomas viejas para ayudar a visualizar el peligro. Jorge González
La alarmante realidad se extiende de forma democrática e implacable por toda la geografía metropolitana. Hallamos estos profundos huecos solo con la señalización de los mismos peatones en avenidas principales sumamente transitadas por vehículos de todo tipo.
Quince años de desidia institucional
Esta problemática urbana no constituye un fenómeno reciente ni imprevisto para los atribulados residentes ni tampoco pare este medio que el 14 mayo del 2011 había publicado un trabajo similar a este.
Esta imagen tomada en avenida Estados Unidos muestra el peligro que representa un hoyo en plena vía y como los conductores deciden por una precaución. Jorge González
El grave problema de los hoyos viales arrastra una pesada sombra de olvido institucional de más de quince años sin soluciones definitivas por parte de las alcaldías correspondientes.
La crisis sanitaria y estructural se agravó severamente durante la pasada época del auge comercial de metales. La denominada fiebre de la compra de hierro impulsó el desvalijamiento impune del mobiliario público, dejando desprotegidos los desagües pluviales en múltiples sectores capitalinos.
El falso mito del desvalijamiento
Sin embargo, adjudicar este tétrico panorama únicamente a la delincuencia común resultaría un argumento incompleto. Los propios munícipes denuncian con firmeza que muchas tapas colapsaron debido a la falta absoluta de un mantenimiento técnico preventivo y oportuno por el cabildo.
En la avenida Jacobo Majluta en Santo Domingo Norte los hoyos tienen años sin ser atendidos creando un peligro latente para los peatones. Jorge González
El descuido municipal provocó que muchas estructuras pesadas terminaran depositadas en el fondo del propio drenaje. Al romperse por el tráfico pesado, las tapas cayeron al vacío, convirtiéndose en obstáculos internos inservibles y dejando los pozos completamente desprotegidos ante el tránsito peatonal.
Promesas rotas desde el Estado
Ante las protestas silentes de los comunitarias, los ayuntamientos alegan limitaciones presupuestarias debido al elevado costo del metal. Reemplazar las rejillas pluviales representa una inversión económica alta que los gobiernos locales evitan asumir con eficiencia, perpetuando el peligro en las vías públicas.
Para mitigar la crisis, en junio del 2022 el Gobierno central inicio una ayuda integral mediante la gestión de la CAASD. No obstante, las promesas institucionales se diluyeron con el tiempo y todo quedo en un plan que no próspero y hasta la fecha nada efectivo se ha concretado para resolver la problemática vial.
La ingeniería de la desesperación
Frente a la inacción estatal, los propios ciudadanos han asumido la responsabilidad de salvar vidas ajenas. En un intento desesperado por evitar accidentes fatales, la población aplica mecanismos improvisados utilizando los recursos rústicos que encuentra a su inmediata disposición en las calles.
Es común observar hoyos cubiertos con neumáticos desgastados, troncos secos de árboles o muebles viejos inservibles. Estas señales domésticas evidencian la enorme brecha existente entre la desidia oficial de los alcaldes y la urgente necesidad de supervivencia de la ciudadanía dominicana.
El recorrido por algunas calles de Santo Domingo, Oeste, Santo Domingo Este, Santo Domingo Norte y el Distrito Nacional del equipo de este diario evidenció que son muchas las vías con este mal, pero que también hay sectores más afectados que otros.
Aunque el robo histórico de metal es una realidad, la verdad es que en la actualidad este (el robo) ha dejado de ser el principal problema de la falta de tapas en los hoyos de alcantarillas y parrillas de los imbornales de la ciudad.
ASDE realiza operativos para fabricar y poner tapas
Aunque la Alcaldía de Santo Domingo Este (ASDE) realiza operativos de colocación y reposición de tapas de alcantarillas y filtrantes estos programas enfocados en la fabricación e instalación de tapas de concreto y fibra de vidrio para evitar robo no ha tenido el resultado esperado.
La alcaldía del Distrito Nacional
La alcaldía de la capital destaca en la gestión de tapas de alcantarillas mediante operativos constantes en diversos barrios. Estas acciones preventivas han mejorado notablemente la seguridad vial y peatonal, demostrando una respuesta efectiva ante el deterioro de la infraestructura urbana, sin embargo, hay mucho trabajo por hacer.
Hay lugares en que hoyos forman una especie de trampa para animales. En este un perrito recién nacido gemía desesperado hasta ser rescatado. Jorge González









