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Ercilia Pepín regresa desde la memoria

Santo Domingo.- Hay mujeres cuya existencia no termina con la muerte. Permanecen vivas en las aulas que ayudaron a construir, en las ideas que sembraron y en la memoria de los pueblos que aprendieron de su ejemplo. Ercilia Pepín fue una de ellas. Su voz, firme y luminosa, continúa atravesando generaciones como un eco de dignidad, patriotismo y compromiso con la educación dominicana.

Hoy, a más de ocho décadas de su partida, la insigne educadora santiaguera vuelve a encontrarse con el país a través de la exposición “Ercilia Pepín: una mirada a su ayer”, inaugurada en el Archivo General de la Nación con el respaldo del Ministerio de la Mujer. 

La muestra invita a recorrer la vida íntima, intelectual y patriótica de una mujer que hizo de la enseñanza un verdadero apostolado y que desafió las limitaciones de su tiempo para abrir caminos a otras dominicanas.

El acto inaugural contó con las palabras de bienvenida del director del Archivo General de la Nación, Roberto Cassá, quien valoró de manera positiva la exposición y destacó la importancia de rescatar la memoria de figuras que contribuyeron a la construcción de la identidad nacional. 

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De igual forma, la ministra de la Mujer, Gloria Reyes, resaltó el legado de Ercilia Pepín y los aportes que realizó en favor de la educación, el civismo y el desarrollo de las mujeres dominicanas.

Comisariada por la investigadora Ylonka Nacid-Perdomo, la exposición reúne documentos inéditos, fotografías, publicaciones originales, cartas y objetos personales que permiten descubrir facetas poco conocidas de quien fuera reconocida por sus alumnas como una "Insigne Patricia y Educadora".

Uno de los momentos más significativos que rescata la muestra es el viaje que Ercilia Pepín realizó a Europa en 1926, del cual se conmemora este año el centenario. La educadora partió hacia París acompañada de su discípula Hilma Contreras, en una experiencia que amplió sus horizontes intelectuales y fortaleció su visión sobre la educación y la cultura.

Mapas de su viaje a EuropaJosé Francisco

Entre las piezas más valiosas exhibidas se encuentra su pasaporte original, expedido en Santiago en julio de 1926, además de mapas de la época, postales, recortes de prensa y libros adquiridos durante su estancia en Francia. 

También sobresalen las evidencias de la estrecha relación entre maestra y alumna: correspondencias, dedicatorias y recuerdos conservados en el archivo personal de Hilma Contreras que revelan una amistad marcada por el afecto, la admiración y el respeto mutuo.

La exposición también permite adentrarse en el pensamiento de Ercilia Pepín a través de algunas de sus obras más representativas, entre ellas Mama Marny: Una ofrenda al Libertador Sandino, Por la Patria y por la Escuela, Mi homenaje a los héroes y mártires de La Barranquita, Feminismo y Patria y Escuela. Estos textos reflejan a una mujer consciente de los desafíos sociales de su época, convencida de que la educación era una herramienta indispensable para transformar la sociedad y promover la igualdad.

Las vitrinas exhiben además parte de su biblioteca personal, integrada por textos para el aprendizaje del francés, obras literarias y escritos religiosos que muestran la amplitud de sus intereses intelectuales. 

Libros de Ercilia PepínJosé Francisco

Entre ellos destaca un ejemplar de La Ciudad de Dios, de San Agustín, donde permanece señalado un pasaje sobre la voluntad humana y la responsabilidad moral, una muestra de las reflexiones que acompañaron sus últimos años.

Más allá de los objetos y documentos, la exposición recrea el ambiente cultural y educativo de una época marcada por el pensamiento hostosiano y por el esfuerzo de maestras que, desde las aulas, contribuyeron a formar una ciudadanía más consciente, crítica y comprometida con el país.

Artículos personales de Ercilia PepínJosé Francisco

Visitar “Ercilia Pepín: una mirada a su ayer” es mucho más que observar piezas históricas. Es encontrarse con una mujer adelantada a su tiempo, una educadora que entendió que enseñar era también cultivar valores, despertar conciencias y sembrar ideales capaces de perdurar durante generaciones.

Porque Ercilia Pepín no pertenece únicamente a los libros de historia. Vive en cada maestra que transforma vidas desde un salón de clases, en cada mujer que defiende sus convicciones y en cada ciudadano que comprende que educar es uno de los mayores actos de amor hacia una nación.

A través de esta exposición, la República Dominicana no solo recupera fragmentos de su memoria colectiva; también rinde homenaje a una mujer extraordinaria cuya luz continúa iluminando el presente. Mirar hacia el ayer de Ercilia Pepín es descubrir, una vez más, la grandeza de una dominicana que hizo de la educación, la patria y la dignidad humana la razón de su existencia.

Vitrinas donde está la muestra en el Archivo General de la NaciónJosé Francisco

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