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Exámenes sin estrés: cómo ayudar a los niños a sentirse más seguros

Shawell Peña

Aunque los exámenes duran unas pocas horas, la presión que sienten los niños por estos pueden comenzar días antes. No importa cuánto hayan estudiado, su preocupación puede dejarlos “en blanco”, entonces ¿Cómo los padres pueden ayudarlos a manejar la ansiedad en temporada de exámenes?

Para la Psicóloga Clínica y Terapeuta Familiar, Alejandra Álvarez Rodríguez, el primer paso es identificar si se trata de una ansiedad situacional, relacionada únicamente con los exámenes, o de una ansiedad más generalizada que se manifiesta en diferentes aspectos de la vida del niño.

“Cuando la ansiedad aparece específicamente durante la temporada de exámenes, suele considerarse una respuesta normal ante una situación que el niño percibe como importante” manifestó.

Uno de los mayores desafíos para padres y docentes es reconocer las señales de alerta. A diferencia de los adultos, los niños no siempre son capaces de expresar con claridad lo que sienten. En muchos casos, la ansiedad se manifiesta mediante cambios en el comportamiento.

Psicóloga Clínica y Terapeuta Familiar, Alejandra Álvarez Rodríguez.Fuente externa

Entre los síntomas más frecuentes figuran el miedo intenso a quedarse solos, la necesidad constante de permanecer cerca de sus padres o cuidadores, episodios de llanto antes de asistir a la escuela, crisis de angustia durante la separación familiar, irritabilidad y alteraciones repentinas del estado de ánimo.

También pueden aparecer dificultades para concentrarse en las tareas escolares, así como conductas repetitivas asociadas al nerviosismo, como morderse las uñas, arrancarse el cabello, mover constantemente las piernas o manipular objetos de manera compulsiva.

Otra señal importante es la evitación de actividades relacionadas con la escuela. Algunos niños buscan excusas frecuentes para faltar a clases, rechazan participar en exámenes o muestran una resistencia inusual ante cualquier actividad académica.

De acuerdo con la especialista, cuando estas manifestaciones se vuelven persistentes, afectan el desempeño escolar o interfieren con la vida cotidiana, resulta necesario buscar orientación profesional para evaluar la situación y brindar apoyo oportuno.

En ese sentido, la especialista Álvarez Rodríguez, destacó que, los padres pueden ayudar de varias maneras a sus hijos, por lo que enlistó algunos pasos que pueden seguir, como fomentar hábitos de estudio con suficiente anticipación, evitando dejar todo para el último momento; mantener rutinas estables de sueño, alimentación y descanso, conversar con el niño sobre sus preocupaciones y expectativas, evitar transmitir presión excesiva por las calificaciones, reconocer el esfuerzo realizado más allá de los resultados obtenidos, e identificar si algún evento reciente, como conflictos familiares, problemas con compañeros o experiencias académicas negativas, ha podido aumentar la ansiedad.

“Es importante que el hogar se convierta en un espacio de apoyo emocional donde el niño se sienta escuchado y comprendido, sin temor a ser juzgado por sus errores o dificultades” resaltó la doctora, quien consulta en el Hospital Dr. Jacinto Ignacio Mañón.

Durante la entrevista con El Nacional, la terapeuta familiar, ofreció algunas técnicas de relajación para niños en época de exámenes:

*Respiración profunda o diafragmática: es una de las técnicas más eficaces y sencillas. Se le puede pedir al niño que inhale lentamente por la nariz contando hasta cuatro, mantenga el aire durante dos segundos y luego exhale lentamente por la boca contando hasta seis. Este ejercicio ayuda a disminuir la frecuencia cardíaca y reduce la sensación de nerviosismo.

*Técnica de contar del uno al diez: consiste en detenerse unos minutos y contar lentamente del uno al diez mientras se respira de forma profunda y consciente. Este método permite que el niño centre su atención en el presente y disminuya los pensamientos ansiosos.

*Relajación muscular progresiva: se le enseña al niño a tensar y luego relajar distintos grupos musculares del cuerpo, comenzando por las manos y avanzando hacia brazos, hombros, piernas y pies. Esto favorece la identificación y liberación de la tensión acumulada.

*Visualización positiva: consiste en invitar al niño a imaginar un lugar que le resulte agradable y seguro, como una playa, un parque o algún espacio que le transmita tranquilidad. Mientras imagina ese lugar, se le guía para que observe mentalmente los sonidos, colores y sensaciones agradables.

*Pausas activas durante el estudio: después de cada período de estudio de 30 a 45 minutos, es recomendable realizar pausas breves para estirarse, hidratarse y despejar la mente. Esto mejora la capacidad de atención y evita la fatiga mental.

La psicóloga concluyó que, “es importante recordar que ninguna técnica de relajación sustituye una preparación académica adecuada. La combinación entre estudio organizado y manejo emocional suele ofrecer los mejores resultados”.

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